- ¿Qué me respondes si menciono el amor?
- No existe una definición exacta. Solo te diré que cuando existe, lo es todo. O eso nos parece.
- Siempre tienes más a quienes aferrarte.
- No te aferras a ellos de la misma manera.
- Por lo menos te ayudan a dar el primer paso hacia esa deseada meta.
- Pero solo con su ayuda no lo lograrás.
- Lo sé, por eso he dicho lo del primer paso, ya que cuando estás con la persona que te corresponde, todo lo demás da igual, solo piensas en ti y en él.
- Y aunque todo tu alrededor esté marchito y nadie haya sido capaz de arrancarte una sonrisa, es verle y que se te ilumine el rostro, sonreír y sostener esa sonrisa durante todo el rato que estés a su lado.
- Es como si el mundo os encierra a los dos, haciéndoos felices.
- Es una obsesión, no poder imaginarte una vida sin su presencia, no después de hallarle.
- Pero en los casos que todo termina, uno de los mejores amigos es el que te rescata. Aunque no consiga que vuelvas a sentir lo mismo, pero hará que ese sentimiento empiece a florecer de nuevo. A mí me ayudasteis a dar ese primer paso, pero no sabía cómo continuar y me he vuelto a caer.
- Los amigos te abren los ojos, se tragan el veneno que hacía que no vieras más allá de sus pupilas. Pero siempre te atormentarán los recuerdos y la añoranza, hasta que encuentres a alguien que lo suplante.
- Es de lo que más me arrepiento, de no ver a los otros.
- Es lo que produce el amor, no puedes luchar contra ello. El amor es traicionero.
- El amor es complejo.
- Define amor.
- ...
lunes, 24 de noviembre de 2008
Fear and risk
- Dime qué te pasa por la mente.
- El tema de siempre, el miedo.
- Es natural, todos lo sufrimos. Hasta el corazón más fuerte tiene miedo.
- ¿Qué mata más, el miedo o el riesgo?
- Lo principal es no pensar en la muerte. Los dos tienen sus ventajas y sus desventajas. El miedo hace que no confíes en nada, pero te mantiene segura ya que no harás nada que salga de esos límites. El riesgo te expone a peligros. Peligros que pueden acabar con lo soñado hasta ese momento. El riesgo hace que seas más vulnerable, pero te permite conseguir todo lo que quieras.
- ¿Qué pasa si no podemos evitar pensar en la muerte? ¿Y si creamos el riesgo sin pretenderlo?
- Siempre hay vuelta atrás. Pero es una delgada línea lo que separa el miedo y el riesgo.
- No. Yo no lo veo así. Son dos conceptos diferentes. El riesgo es estar al borde de la muerte, y el miedo temerla, sin signos de que vaya a pasar.
- Yo vivo más el segundo caso. El miedo hace que nos ocultemos y que permanezcamos siempre a esperas de que nuestros temores se hagan realidad.
- El miedo produce pesadillas.
- Yo vivo una pesadilla, y el miedo es mi compañero.
- Supongo que el mío es el riesgo, pero en este caso me domina el miedo.
- A veces el riesgo te domina, pero podemos volvernos hacia el miedo, aunque no es fácil y no sabemos cuál es el idóneo para cada situación, o para cada persona. Las pesadillas te hacen ser más fuerte, aunque no te des cuenta. Merece la pena sufrir un poco por mantener todo lo que ansiamos.
- No lo había visto desde ese punto, pero el caso es que quiero vivir sin miedo. No tiene sentido vivir a la espera de la muerte.
- Es vivir esperando que el futuro tenga la última palabra, y no lo tenemos que consentir. Tenemos que exprimir cada instante como si fuera el último y no dejar escapar todo aquello que amamos. Merece la pena luchar por lo que te hace feliz. Si no sabes amarrar tus deseos volarán como pájaros al alba, dejando tu corazón al desnudo. Se esfumarán.
- El riesgo también nos hace más fuertes. Nos enseña a no volver a cometer los mismos errores.
- El miedo es natural. Aunque no nos libremos de él del todo, podemos conseguir que solo muy pocas cosas nos afecten.
- Soy débil.
- Todos somos débiles, cada uno a su manera. Piensa que el miedo hace que te aferres más a lo que tienes.
- El tema de siempre, el miedo.
- Es natural, todos lo sufrimos. Hasta el corazón más fuerte tiene miedo.
- ¿Qué mata más, el miedo o el riesgo?
- Lo principal es no pensar en la muerte. Los dos tienen sus ventajas y sus desventajas. El miedo hace que no confíes en nada, pero te mantiene segura ya que no harás nada que salga de esos límites. El riesgo te expone a peligros. Peligros que pueden acabar con lo soñado hasta ese momento. El riesgo hace que seas más vulnerable, pero te permite conseguir todo lo que quieras.
- ¿Qué pasa si no podemos evitar pensar en la muerte? ¿Y si creamos el riesgo sin pretenderlo?
- Siempre hay vuelta atrás. Pero es una delgada línea lo que separa el miedo y el riesgo.
- No. Yo no lo veo así. Son dos conceptos diferentes. El riesgo es estar al borde de la muerte, y el miedo temerla, sin signos de que vaya a pasar.
- Yo vivo más el segundo caso. El miedo hace que nos ocultemos y que permanezcamos siempre a esperas de que nuestros temores se hagan realidad.
- El miedo produce pesadillas.
- Yo vivo una pesadilla, y el miedo es mi compañero.
- Supongo que el mío es el riesgo, pero en este caso me domina el miedo.
- A veces el riesgo te domina, pero podemos volvernos hacia el miedo, aunque no es fácil y no sabemos cuál es el idóneo para cada situación, o para cada persona. Las pesadillas te hacen ser más fuerte, aunque no te des cuenta. Merece la pena sufrir un poco por mantener todo lo que ansiamos.
- No lo había visto desde ese punto, pero el caso es que quiero vivir sin miedo. No tiene sentido vivir a la espera de la muerte.
- Es vivir esperando que el futuro tenga la última palabra, y no lo tenemos que consentir. Tenemos que exprimir cada instante como si fuera el último y no dejar escapar todo aquello que amamos. Merece la pena luchar por lo que te hace feliz. Si no sabes amarrar tus deseos volarán como pájaros al alba, dejando tu corazón al desnudo. Se esfumarán.
- El riesgo también nos hace más fuertes. Nos enseña a no volver a cometer los mismos errores.
- El miedo es natural. Aunque no nos libremos de él del todo, podemos conseguir que solo muy pocas cosas nos afecten.
- Soy débil.
- Todos somos débiles, cada uno a su manera. Piensa que el miedo hace que te aferres más a lo que tienes.
Sociedad
- Tienes que aceptarte tal y como eres.
- Me he aceptado durante mucho y me he dado cuenta de que en este mundo importa más el físico que la personalidad. Y si dices que a todos no les importa el físico, ¿por qué no lo demuestras?
- Pues que les jodan. El mundo está dominado por la imagen, y estoy hasta el coño de eso.
- ¿Y qué quieres que hagamos?
- Ignorarlos. Si la vida te da una bofetada, devuélvesela. No te dejes manipular.
- Tienen más facilidad en hundirme que yo en devolvérsela.
- ¿Vas a dejar que se coman tu cerebro?
- No puedo evitarlo. Tienen demasiada influencia sobre mí, dependo de ellos, de la sociedad. No puedes ignorarlos a todos.
- Los que de verdad te aprecian no te exigen ser de una manera determinada.
- Pero ¿cómo sé si me quieren de verdad?
- Porque lo demostramos cada día.
- Si de verdad te quieren... evitarían hacerte sufrir, ¿no?
- A veces no podemos evitar hacer sufrir a quienes más queremos.
- Si me querrían no me harían sufrir como lo han hecho, y eso es evitable.
- Podemos hacer daño a cualquier persona que queramos sin pretenderlo. Pero si lo hacen continuamente, entonces ya no merece la pena sufrir por ellos.
- Eso decimos, pero cuando no puedes quitarte a esa persona de la cabeza sufres aunque no quieras.
- Pues en vez de intentar olvidarla, enfréntate a ello.
- No puedo, es tan profundo el dolor, que si intento enfrentarme se intensifica y me paraliza.
- Volvemos al tema de siempre; el miedo. Para superar los miedos hay que enfrentarse a ellos, y el miedo se intensifica, es jodido, pero es la única manera de acabar con él. También hay que saber elegir la manera en la que te enfrentes a tus problemas, porque cada persona lo hace a su manera.
- Haciendo eso hay dos finales; vencer, o hundirte más y no salir.
- Sabes que algún día conseguirás salir. Enfrentarte a ello y no vencer no significa que te derroten.
- Hay veces que acabas derrotado, pero no por el otro, sino por ti mismo.
- Nunca te derrotas del todo. A no ser que escojas el final. Pero siempre hay una salida.
- En ocasiones nos cuesta ver esa salida, el dolor nos ciega.
- Lo vemos todo distorsionado. Entonces lo que necesitamos es una ilusión que nos saque de ese abismo.
- Pero en esos momentos careces de ilusiones.
- Me refiero a una nueva ilusión. Algo que te abra los ojos y haga que te des cuenta de que no estás solo, que hay más cosas a tu alrededor. Algo. O alguien.
- Pero si estás tan cegado no puedes vislumbrar ningún rallito que se pueda convertir en una nueva esperanza.
- Eso parece al principio, pero no es así.
- La oscuridad es parte de la vida, como ha sido de la tuya. Solo que yo no he tenido la suerte de ser rescatado.
- Todavía. Y recuerda siempre que no estás solo. Me tendrás siempre.
- Lo sé, pero eso que dices lo demostráis muy pocos.
- Esque amigos de verdad solo tenemos unos pocos.
- Y otros afirman que nos aprecian, pero no lo demuestran.
- No te enorgullezcas por el número de personas que tienes a tu lado, sino por su capacidad de quererte. Tú siempre has estado ahí con todos los que han necesitado ayuda, acompañado de tus mejores consejos. Yo, por lo menos, te lo debo.
- Parece que la moneda ha cambiado de cara.
- Nunca estaré a tu altura.
- Me he aceptado durante mucho y me he dado cuenta de que en este mundo importa más el físico que la personalidad. Y si dices que a todos no les importa el físico, ¿por qué no lo demuestras?
- Pues que les jodan. El mundo está dominado por la imagen, y estoy hasta el coño de eso.
- ¿Y qué quieres que hagamos?
- Ignorarlos. Si la vida te da una bofetada, devuélvesela. No te dejes manipular.
- Tienen más facilidad en hundirme que yo en devolvérsela.
- ¿Vas a dejar que se coman tu cerebro?
- No puedo evitarlo. Tienen demasiada influencia sobre mí, dependo de ellos, de la sociedad. No puedes ignorarlos a todos.
- Los que de verdad te aprecian no te exigen ser de una manera determinada.
- Pero ¿cómo sé si me quieren de verdad?
- Porque lo demostramos cada día.
- Si de verdad te quieren... evitarían hacerte sufrir, ¿no?
- A veces no podemos evitar hacer sufrir a quienes más queremos.
- Si me querrían no me harían sufrir como lo han hecho, y eso es evitable.
- Podemos hacer daño a cualquier persona que queramos sin pretenderlo. Pero si lo hacen continuamente, entonces ya no merece la pena sufrir por ellos.
- Eso decimos, pero cuando no puedes quitarte a esa persona de la cabeza sufres aunque no quieras.
- Pues en vez de intentar olvidarla, enfréntate a ello.
- No puedo, es tan profundo el dolor, que si intento enfrentarme se intensifica y me paraliza.
- Volvemos al tema de siempre; el miedo. Para superar los miedos hay que enfrentarse a ellos, y el miedo se intensifica, es jodido, pero es la única manera de acabar con él. También hay que saber elegir la manera en la que te enfrentes a tus problemas, porque cada persona lo hace a su manera.
- Haciendo eso hay dos finales; vencer, o hundirte más y no salir.
- Sabes que algún día conseguirás salir. Enfrentarte a ello y no vencer no significa que te derroten.
- Hay veces que acabas derrotado, pero no por el otro, sino por ti mismo.
- Nunca te derrotas del todo. A no ser que escojas el final. Pero siempre hay una salida.
- En ocasiones nos cuesta ver esa salida, el dolor nos ciega.
- Lo vemos todo distorsionado. Entonces lo que necesitamos es una ilusión que nos saque de ese abismo.
- Pero en esos momentos careces de ilusiones.
- Me refiero a una nueva ilusión. Algo que te abra los ojos y haga que te des cuenta de que no estás solo, que hay más cosas a tu alrededor. Algo. O alguien.
- Pero si estás tan cegado no puedes vislumbrar ningún rallito que se pueda convertir en una nueva esperanza.
- Eso parece al principio, pero no es así.
- La oscuridad es parte de la vida, como ha sido de la tuya. Solo que yo no he tenido la suerte de ser rescatado.
- Todavía. Y recuerda siempre que no estás solo. Me tendrás siempre.
- Lo sé, pero eso que dices lo demostráis muy pocos.
- Esque amigos de verdad solo tenemos unos pocos.
- Y otros afirman que nos aprecian, pero no lo demuestran.
- No te enorgullezcas por el número de personas que tienes a tu lado, sino por su capacidad de quererte. Tú siempre has estado ahí con todos los que han necesitado ayuda, acompañado de tus mejores consejos. Yo, por lo menos, te lo debo.
- Parece que la moneda ha cambiado de cara.
- Nunca estaré a tu altura.
Searching my destiny; the death
- Todo mi pasado, todo mis malos momento akaban de golpearme.
- Enterramos los recuerdos pero nunca los borramos del todo.
- Pero nunca había sido tan intenso. Son tantas cosas, que no me dejan sacar fuerza por ningún lado.
- Recuerda que siempre hay un rayo de luz en la oscuridad, aunque a veces nos cueste distinguirlo.
- No utilices mis fórmulas.
- Sabes que siempre he pensado así, también son mis fórmulas. Y si son las tuyas, sabes de sobra que tengo razón.
- Todo lo que empieza, acaba; todo lo que nace, muere; siempre tenemos miedo de que llege ese momento, el momento en el que dejamos esta vida. Solo nos queda esperar.
- ¿Esperar? Hay que aprender a vivir dejándola a un lado, ignorándola y centrándote en exprimir cada instante, sabiendo que algún día llegará pero sin temor ni prisas a que se produzca el encuentro. Debes olvidar que cada momento feliz esconde un final, un momento en el que ya no se repetirán, ni volverás a sentir lo que sentías, pero habrá otros momentos. Claro que los habrá.
- Quizás tú no, pero yo sí que tengo miedo a mi futuro. Es desconcertante y doloroso, ya que mi pasado ha sido igual. Tengo miedo de pensar que los momentos felices que has mencionado no llegarán, y que viviré dentro del sufrimiento para siempre jamás, que nunca saldre de este laberinto. A eso es a lo que le tengo miedo.
- Enterramos los recuerdos pero nunca los borramos del todo.
- Pero nunca había sido tan intenso. Son tantas cosas, que no me dejan sacar fuerza por ningún lado.
- Recuerda que siempre hay un rayo de luz en la oscuridad, aunque a veces nos cueste distinguirlo.
- No utilices mis fórmulas.
- Sabes que siempre he pensado así, también son mis fórmulas. Y si son las tuyas, sabes de sobra que tengo razón.
- Todo lo que empieza, acaba; todo lo que nace, muere; siempre tenemos miedo de que llege ese momento, el momento en el que dejamos esta vida. Solo nos queda esperar.
- ¿Esperar? Hay que aprender a vivir dejándola a un lado, ignorándola y centrándote en exprimir cada instante, sabiendo que algún día llegará pero sin temor ni prisas a que se produzca el encuentro. Debes olvidar que cada momento feliz esconde un final, un momento en el que ya no se repetirán, ni volverás a sentir lo que sentías, pero habrá otros momentos. Claro que los habrá.
- Quizás tú no, pero yo sí que tengo miedo a mi futuro. Es desconcertante y doloroso, ya que mi pasado ha sido igual. Tengo miedo de pensar que los momentos felices que has mencionado no llegarán, y que viviré dentro del sufrimiento para siempre jamás, que nunca saldre de este laberinto. A eso es a lo que le tengo miedo.
Brea
- Sin vosotras no valgo nada, soy como brea en una carretera. Pero vosotras me habéis hecho persona, me habéis transformado.
- La brea en la carretera es imprescindible, sin ella no habría carretera.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- ¿Acaso has visto una carretera sin brea?
- Pero, ¿en qué sentido? ¿Hay que tomárselo como metáfora o literalmente?
- Como metáfora. La esencia de la persona, el mérito que obtiene por sus acciones y su valor no lo crean los demás, sino la persona en sí. Tienes que valorarte más a ti mismo. Quizás fueras diferente sin ellos, pero eres quien eres, no quien ellos hacen de ti.
- Tampoco me destripes.
- Destripar es emocionante.
- Para ti todo es emocionante, pero ¿serías capaz de descuartizarme?
- Si lo merecieras sí.
- ¿Lo merezco?
- ¿Dudas de mí?
- Nunca. No me lo permitiría. Es solo que a veces viene bien preguntar.
- La brea en la carretera es imprescindible, sin ella no habría carretera.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- ¿Acaso has visto una carretera sin brea?
- Pero, ¿en qué sentido? ¿Hay que tomárselo como metáfora o literalmente?
- Como metáfora. La esencia de la persona, el mérito que obtiene por sus acciones y su valor no lo crean los demás, sino la persona en sí. Tienes que valorarte más a ti mismo. Quizás fueras diferente sin ellos, pero eres quien eres, no quien ellos hacen de ti.
- Tampoco me destripes.
- Destripar es emocionante.
- Para ti todo es emocionante, pero ¿serías capaz de descuartizarme?
- Si lo merecieras sí.
- ¿Lo merezco?
- ¿Dudas de mí?
- Nunca. No me lo permitiría. Es solo que a veces viene bien preguntar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
