- Tienes que aceptarte tal y como eres.
- Me he aceptado durante mucho y me he dado cuenta de que en este mundo importa más el físico que la personalidad. Y si dices que a todos no les importa el físico, ¿por qué no lo demuestras?
- Pues que les jodan. El mundo está dominado por la imagen, y estoy hasta el coño de eso.
- ¿Y qué quieres que hagamos?
- Ignorarlos. Si la vida te da una bofetada, devuélvesela. No te dejes manipular.
- Tienen más facilidad en hundirme que yo en devolvérsela.
- ¿Vas a dejar que se coman tu cerebro?
- No puedo evitarlo. Tienen demasiada influencia sobre mí, dependo de ellos, de la sociedad. No puedes ignorarlos a todos.
- Los que de verdad te aprecian no te exigen ser de una manera determinada.
- Pero ¿cómo sé si me quieren de verdad?
- Porque lo demostramos cada día.
- Si de verdad te quieren... evitarían hacerte sufrir, ¿no?
- A veces no podemos evitar hacer sufrir a quienes más queremos.
- Si me querrían no me harían sufrir como lo han hecho, y eso es evitable.
- Podemos hacer daño a cualquier persona que queramos sin pretenderlo. Pero si lo hacen continuamente, entonces ya no merece la pena sufrir por ellos.
- Eso decimos, pero cuando no puedes quitarte a esa persona de la cabeza sufres aunque no quieras.
- Pues en vez de intentar olvidarla, enfréntate a ello.
- No puedo, es tan profundo el dolor, que si intento enfrentarme se intensifica y me paraliza.
- Volvemos al tema de siempre; el miedo. Para superar los miedos hay que enfrentarse a ellos, y el miedo se intensifica, es jodido, pero es la única manera de acabar con él. También hay que saber elegir la manera en la que te enfrentes a tus problemas, porque cada persona lo hace a su manera.
- Haciendo eso hay dos finales; vencer, o hundirte más y no salir.
- Sabes que algún día conseguirás salir. Enfrentarte a ello y no vencer no significa que te derroten.
- Hay veces que acabas derrotado, pero no por el otro, sino por ti mismo.
- Nunca te derrotas del todo. A no ser que escojas el final. Pero siempre hay una salida.
- En ocasiones nos cuesta ver esa salida, el dolor nos ciega.
- Lo vemos todo distorsionado. Entonces lo que necesitamos es una ilusión que nos saque de ese abismo.
- Pero en esos momentos careces de ilusiones.
- Me refiero a una nueva ilusión. Algo que te abra los ojos y haga que te des cuenta de que no estás solo, que hay más cosas a tu alrededor. Algo. O alguien.
- Pero si estás tan cegado no puedes vislumbrar ningún rallito que se pueda convertir en una nueva esperanza.
- Eso parece al principio, pero no es así.
- La oscuridad es parte de la vida, como ha sido de la tuya. Solo que yo no he tenido la suerte de ser rescatado.
- Todavía. Y recuerda siempre que no estás solo. Me tendrás siempre.
- Lo sé, pero eso que dices lo demostráis muy pocos.
- Esque amigos de verdad solo tenemos unos pocos.
- Y otros afirman que nos aprecian, pero no lo demuestran.
- No te enorgullezcas por el número de personas que tienes a tu lado, sino por su capacidad de quererte. Tú siempre has estado ahí con todos los que han necesitado ayuda, acompañado de tus mejores consejos. Yo, por lo menos, te lo debo.
- Parece que la moneda ha cambiado de cara.
- Nunca estaré a tu altura.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
TE lo agradezco, te agradezco aberme abierto esta puerta, no sabia k lo mio te influia tanto, me a llegado muy ondo
Publicar un comentario